martes 12 de junio de 2007

La muerte a través de otra cultura



Aviso a navegantes: ciertos párrafos de esta entrada tienen una especial crudeza, y personas sensibles a la muerte, o con convicciones firmes de algún tipo (religiosas, personales, etc), puede que no deberían leer esta entrada.

Hace unos días tuve la oportunidad de ver un documental en la 2 que no creo que haya dejado impasible a los espectadores que lo vieron. Trataba de la vida en el Tibet, de sus costumbres, de la vida cotidiana, y con una parte realmente impactante: sus ceremonias funerarias. Dada la dificultad en gran parte del país para excavar tumbas, debido a la dureza del suelo, que en su mayor parte es rocoso, y a las bajas temperaturas, y que tampoco se tienen recursos forestales para incinerar los cuerpos, desde tiempos ancestrales se despide a los muertos de una sorprendente manera, sobretodo a ojos de un occidental.



El cuerpo del difunto debe reposar 3 días, pasados los cuales, debidamente atado y cubierto bajo una sábana blanca, es conducido y depositado en un altar situado en algún lugar al aire libre de las altas montañas tibetanas.



Allí le espera una persona experta en este tipo de despedidas, que preparará el cuerpo para el retorno total y rápido a la naturaleza, unos cortes precisos en la piel para ayudar a que la ceremonia sea más rápida si cabe, y entre 15 y 20 buitres se apresuran a empezar el trabajo que durará no más de una hora; llegado ese punto y cuando solo queda el elemento óseo, el familiar más allegado, en el caso que os estoy narrando, el marido de la persona fallecida, es el encargado de, ayudado de una maza y alguna piedra grande, reducir los huesos a la mínima expresión, para después mezclarlos con harina, solo quedará esperar otros cuantos minutos para que la horde de buitres haya acabado con el trabajo encomendado.

Es una manera diferente de ver y gestionar la muerte, obligada por las condiciones del lugar, y los medios que tienen. Además tienen la creencia de que una vez muerto, el alma pasa a otro ser (humano o animal), y el cuerpo que no es sino un caparazón, un envoltorio, debe volver al ciclo de la vida. Quizás no sea tan descabellada por lo menos en su idea, de volver a formar parte del medio, y no esperar semanas o meses para que los gusanos normalmente de las moscas sarcophagidae y calliphoridae hagan su trabajo, o convertirte en un montón de cenizas dentro de una caja.

2 comentarios interesantes, léelos:

Carolina Bensler dijo...

Cada cultura tiene sus ritos. No recuerdo donde lo ví, supongo que en otro reportaje de la 2 en el que comparaban una tribu africana y otra amazónica, pero no recuerdo cual de las dos, que cuando alguien del poblado moría, éstos lo incineraban y luego mezclaban las cenizas con una especie de pasta y luego la tomaban. Realmente son ritos que pueden parecernos muy duros a los occidentales.

Ciertamente es un tema muy interesante. Lo de los buitres creo que en el fondo es lo más... digamos limpio, además de tener contentos a esos animales xD.

Saludos!

Antonio Martínez dijo...

Contentísimos¡¡¡ jejeje.
Ahora en serio, si que es dura la contemplación de costumbres relacionadas con la muerte en lejanas culturas desde nuestro prisma; pero ¿hay algo más natural y seguro que la muerte para un ser vivo tal y como lo somos nosotros? Lo importante es lo anterior, la vida, el disfrutar e intentar tener el paso por este "planeta salvaje" lo más placentero posible para uno y los de su alrededor. Enfín, carpe diem.