Presa de Alcalá del Río, barrera infranqueable para los "sollos" del Guadalquivir
De todos es sabido que para salvaguardar a cualquier especie de las amorales garras de la extinción es necesario cuidar una serie de factores, dos de los cuales pasan por el mantenimiento del hábitat idóneo para la misma, que le proporcione refugio, alimento o tranquilidad, teniendo en cuenta, en segundo lugar, que dicho hábitat debe tener un tamaño suficiente como para que todo el entramado ecológico tome forma y sea viable. Bueno, dicho esto yo voy a hacer especial incapie en otro aspecto quizás no tan conocido por el común de los mortales pero no por ello menos óbio e importante, me estoy refiriendo a la situación de éste hábitat, al lugar donde se encuentra, ya que éste puede estar en unas fabulosas condiciones pero ser totalmente inutilizable e inservible al estar detrás de alguna barrera infranqueable para la fauna.
Todavía hoy día hay personas que opinan que todo el agua que llega al mar es agua perdida, no hace falta más que encender la radio para darnos cuenta de tamaña metedura de pata, y si no que se lo pregunten a cuantos pescadores coman gracias al comercio de las lubinas o de los apreciados langostinos, siendo ambas especies, algunas de cuantas se reproducen en el estuario. Pero no vamos a hablar aquí de langostinos o de almejas, aunque podríamos hacerlo, si no de Esturiones, concretamente de los que se dejaban ver por el Guadalquivir en el pasado. Si te ha gustado este artículo sigue leyendolo en Santa Biología






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