
Así de hermosos lucían estos bonitos níscalos, parece que las sombrías tierras de los pinares donde abundan, han sabido mantener la humedad de las escasas lluvias que refrescaron la entrada del otoño... Faltan unas cuantas lluvias más para que las micorrizas latentes en la raíces de los pinos, sincronicen la aparición de los típicos corros de brujas que se forman a sus pies... Muy pronto los recolectores de setas pasearán sus cestas en busca de sus llamativos y suculentos sombreros anaranjados, antes de que su escasa vida los marchite, muy pronto los pinares serán consquistados por estas bonitas setas. Lee más sobre los níscalos en mi blog: Primeros níscalos.


0 comentarios interesantes, léelos:
Publicar un comentario en la entrada