martes, 14 de febrero de 2012

Edema macular



Cuidar de nuestra visión desde temprana edad es indispensable para prevenir determinadas dolencias, que en algunos casos aparecen con la edad y en otros se trata de problemas que afectan tanto a mujeres como a hombres en cualquier etapa de sus vidas.

Una de las afecciones que puede sufrir nuestra visión es el edema macular que produce problemas de visión tanto en grado leve como severa.

La mácula, responsable por la visión detallada, es una zona pequeña que se encuentra ubicada en la parte central de la retina y que posee infinidad de vasos sanguíneos. Cuando esos vasos sufren de pérdida de fluido se produce el edema macular.

En estos casos la mácula deja de funcionar de forma adecuada por estar inflamada y se produce una pérdida de visión que puede ser leve o severa, manteniéndose en la mayoría de los casos la denominada visión periférica o lateral.

Existen diferentes causas que pueden llevar a sufrir un edema macular pero con mayor frecuencia está asociado con la diabetes, responsable de provocar que los vasos sanguíneos en la retina, que se encuentran lesionados, pierdan líquidos e inclusive pequeñas cantidades de sangre.

En algunas ocasiones pueden existir depósitos de grasa con fugas dentro de la misma retina y esta situación provoca la inflamación de la mácula.

Existen dos tipos de edema macular el “emd focal” y el “emd difuso

En el caso de un emd focal la afección afecta determinadas zonas de la mácula en tanto que el emd difuso compromete toda el área macular.

En necesario tener en cuenta que el edema macular es generalmente indoloro y con pocos síntomas cuando se está desarrollando, siendo sin embargo, el más frecuente la pérdida de agudeza visual, ya que a pesar que la imagen llega al cerebro lo hace en forma alterada y borrosa, dificultando acciones cotidianas como conducir, leer o escribir entre otras tareas del día a día.

En casos más avanzados pueden ocurrir hemorragias intraoculares y cuando se trata de casos graves es posible que se porduzcan hemorragias importantes y la pérdida temporal de la visión e inclusive un desprendimiento de retina.

En la mayoría de los casos y debido a que el edema macular se produce dentro de las capas de tejido que forman la retina, los especialistas deciden realizar o bien una angiografía con fluoresceína, o una tomografía de coherencia óptica para hacer un diagnóstico preciso.

Uno de los tratamientos utilizados en la actualidad es el realizado con láser focal y su finalidad es la de reducir la inflamación de la mácula.

Asimismo, el edema macular pude tratarse también con una terapia de inyecciones donde se aplican ciertos medicamentes que ayudan a reducir el crecimiento de los vasos sanguíneos anormales. Este tratamiento se realiza inyectando en el ojo el medicamento previo haber aplicado una anestesia en la zona.

Resolver un edema macular puede llevar varios meses y durante ese tiempo deberán seguirse determinadas pautas que indicará el médico especialista a fin que el tratamiento resulte efectivo.

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