miércoles, 5 de septiembre de 2012

Tratamientos que reducen adiposidades y flacidez

Cuando se desea adelgazar existen dos pilares básicos afines a cualquier tratamiento, una dieta equilibrada y baja en calorías sumada a la práctica de actividad física hecha de forma frecuente.

Sin embargo, a pesar que la dieta hipocalórica y el ejercicio físico son fundamentales como herramientas para bajar de peso, en ocasiones es necesario complementarlas con tratamientos específicos que se realizan en los Centros de estética especializados, como es el caso del drenaje linfático que ayuda a eliminar la grasa localizada.

Así, el drenaje linfático es un tipo de masaje que propicia la reducción de los depósitos de grasa o adiposidades en ciertas zonas del cuerpo ayudando también a eliminar la tan antiestética celulitis.

Este tratamiento estético natural se realiza a través de masajes no agresivos en ciertas zonas del cuerpo logrando movilizar la “linfa” eliminando además impurezas y toxinas que con el tiempo se acumulan en el organismo.

Si bien el drenaje linfático se originó como un tratamiento dentro de la medicina, a través del tiempo sus beneficios se trasladaron al ámbito de la estética y la belleza corporal, debiendo ser realizado por un profesional competente en el tema ya que de la correcta ejecución del masaje se producirá la activación del metabolismo y del sistema inmunológico produciendo la eliminación de toxinas, en áreas como brazos, cuello, piernas, abdomen, glúteos y espalda.  

La linfa es un líquido transparente que contiene linfocitos (glóbulos blancos) y que cumple diversas funciones, entre ellas transportar las sustancias de deshecho y partículas extrañas para eliminarlas del organismo.

El drenaje linfático pueden utilizarlo como tratamiento complementario de adelgazamiento tanto mujeres como  hombres, realizando  sesiones de aproximadamente una hora, que producirán  posteriormente un efecto diurético muy efectivo.


En el caso de personas que han alcanzado el peso deseado y también eliminado los depósitos de grasa pero que han quedado con secuelas de flacidez en algunas zonas del cuerpo, existe la posibilidad someterse a una Cirugía plástica específica para el problema a tratar,  como una abdominoplastia, que elimina de forma definitiva el exceso de piel en la zona frontal del abdomen y que puede incluir la liposucción para armonizar el contorno corporal.  

A diferencia de los depósitos de grasa que pueden eliminarse a través del drenaje linfático, el exceso de piel no desaparece por sí solo y por ello la corrección quirúrgica es la respuesta.  

También existen cirugías específicas para levantar la zona interna de brazos y muslos que se realizan en un tiempo diferente al de la práctica de una abdominoplastia.

Posterior a una de estas intervenciones el paciente debe tomar cierto cuidados dentro de los primeros días, pero por lo general en un plazo de aproximadamente tres semanas ya se encuentra en condiciones de retornar sus tareas habituales, con excepción de la práctica de ejercicios físicos fuertes.

Todos estos tratamientos ayudan a mejorar la apariencia y también en la mayoría de los casos refuerzan la autoestima del paciente que recupera la confianza en su imagen personal y vuelve a sentirse cómo con su nueva figura.  

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