miércoles, 17 de octubre de 2012

Gimnasio y sauna una combinación perfecta

Combinar los días de gimnasio y las sesiones de sauna puede transformarse en la receta perfecta para estar en forma y conseguir un bienestar extra, a pesar que para ello será necesario utilizar ambas cosas de forma adecuada para obtener el máximo beneficio. 

Ambas cosas ayudan a eliminar toxinas, aliviar dolores, dormir mejor y mejorar tanto la función respiratoria como la cardiovascular. 

Sin embargo, la sauna a pesar de ser excelente en muchos aspectos no es apta para todas las personas, sobre todo porque las altas temperaturas lo hacen poco aconsejable para personas que sufren de hipertensión o problemas cardiovasculares, además de no ser indicado para embarazadas. 

La consulta al médico es importante y recomendable antes de comenzar a frecuentar la sauna y también de iniciar una rutina de entrenamiento físico, descartando cualquier inconveniente que pudiese en el futuro ser perjudicial para la salud. 

También es conveniente tener en cuenta, en el caso de la sauna, que la temperatura es muy elevada entre 80 y 100 grados y el organismo debe hacer un esfuerzo extra para regular la misma, el corazón acelera sus latidos, se produce una eliminación de toxinas más rápida aumentando además la velocidad circulatoria. 

Los beneficios de la sauna son múltiples y sobre todo cuando se realiza en conjunto con un buen entrenamiento físico ayudando en una tarea conjunta a la eliminación de toxinas y sustancias diversas tales como nicotina, sodio y hasta alcohol, un proceso que va acompañado de una pérdida de agua importante que puede llegar hasta los dos litros por sesión, de allí la importancia de ingerir una bebida isotónica al finalizar. 


La defensas del organismo también aumentan y las funciones respiratorias y cardiovasculares mejoran, ayudando a aliviar los dolores que produce la artritis, combatiendo el estrés y por lo tanto combate el insomnio posibilitando un mejor descanso. 

Tres sesiones de sauna semanales son más que suficientes y recomendables sin superar los 15 minutos, tomando siempre una ducha de agua templada antes de ingresar en la sauna. 

Para no generar una descompensación brusca lo mejor es sentarse en un banco intermedio y buscar una posición que permite que el cuerpo se encuentre todo a la misma temperatura. 

Transcurrido el tiempo recomendado, será necesario incorporarse lentamente evitando así sufrir mareos, antes de tomar una ducha de agua templada o fría será necesario esperar unos minutos. 

Quienes deseen combinar sauna y ejercicio físico pueden hacer pero siempre dejar pasar unos 15 minutos después de la actividad física para que el organismo reacciones de forma adecuada al calor.

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