martes, 6 de agosto de 2013

Genética, ejercicio y dieta

Todos sabemos que para estar en forma y saludables la dieta y el ejercicio físico son dos factores importantes a tener en cuenta.

Sin embargo, ahora también se agrega a estos dos pilares tradicionales uno nuevo que es la genética. Según un estudio realizado por la Lund University de Suecia se ha podido demostrar que tanto la actividad física como la dieta cambian a la persona a nivel genético y así, la práctica de ejercicio físico como complemento de una dieta sana y equilibrada produce cambios en el ADN de un individuo.

Los investigadores han podido determinar el efecto positivo del ejercicio físico a pesar que se practique pocos minutos diario ya que el patrón epigenético de los genes que afectan el almacenamiento de grasa en distintas zonas del cuerpo tiende a cambiar progresivamente.

El profesor Ling, de la Universidad Lund Diabetes Centre afirma que los genes son hereditarios y no pueden ser alterados, pero estos mismos genes posee grupos unidos que pueden afecta a la denominada “expresión genética”, o sea que los genes pueden estar activados o desactivados.

Así, estos grupos pueden sufrir la influencia de otros factores de varias manera como ser la dieta o el ejercicio físico, además del estilo de vida a través de un proceso que se denomina “metilación del ADN”.


En el estudio realizado los investigadores se dedicaron a estudiar que ocurría con los grupos de genes en las células grasas de 23 voluntarios de sexo masculino de 35 años sanos pero con un ligero sobrepeso y que no habían realizado actividad física por mucho tiempo.

Tras asistir de manera regular a clases de aerobic y spinning por un período de seis meses se pudo comprobar que existieron cambios en unos siete mil genes, teniendo en cuenta que una persona tiene entre veinte a veinticinco mil.

Posteriormente, los investigadores sobre este mismo grupo de voluntarios observaron cambios en los genes asociados a la diabetes de tipo 2 y la obesidad, lo que sugiere según los científicos que la alteración del ADN como respuesta a la actividad física es sin lugar a dudas uno de los mecanismo utilizados por los genes y que pueden potenciar el riesgo de padecer alguna enfermedad.

Teniendo en cuenta este estudio y sumado a los consejos que expertos y nutricionistas se esmeran en difundir, queda nuevamente comprobado que la dieta sana y el deporte pueden cambiar la vida de una persona en cualquier momento de su existencia.

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