jueves, 24 de abril de 2014

Runner, consejos para esta práctica

Será que todas las personas pueden ser atletas? o sin llegar a una extrema perfección de la práctica de un deporte por lo menos tener la capacidad de correr por lo menos 10 km sin detenerse? Todo es cuestión de comenzar y fundamentalmente “tener la certeza de poder lograrlo”, porque conseguir algo comienza por la propia convicción de que es posible.

Para ser un corredor, no es preciso haber nacido con condiciones o aptitudes especiales sino que lo único que se precisa es pasar por algunas etapas previas que conducirán a lograrlo. Lo primero será entonces proveernos de una indumentaria adecuada en la que el principal ítem a tener en cuenta son las zapatillas y no cualquiera sino apropiadas para correr y diseñadas para que amortiguan el choque del pié contra el suelo, además de contar con un tipo de ajuste especial al pie adaptadas a su especial anatomía.

El resto de la indumentaria puede estar formada por ropas de uso frecuente, siempre considerando que se practicará una actividad en la que se sudará bastante por lo que no se recomiendan materiales livianos y en colores claros.

Por útlimo, antes de comenzar la actividad física es importante pasar por un chequeo médico previo, que revelará las verdaderas aptitudes físicas del aspirante a “runner”. A partir de ese momento, se comienza por caminar, pero no de la manera que se hace cuando se pasea por un shopping, sino con un ritmo constante de caminada en forma de marcha regular e uniforme, que determinará la uniformidad en la demanda respiratoria.


Si se altera en forma permanente el ritmo o velocidad de marcha, se provoca un desajuste en los requerimientos aeróbicos, desamonizando la frecuencia respiratoria. Puede parecer al comienzo que no se está realizando algo exigente o que los resultados no serán significativos, pero no es así, ya que caminar, proporciona un trabajo muscular y cardiorespiratorio bastante similar a correr aunque algo menos intenso con la gran ventaja de evitar el impacto de la corrida en las articulaciones, principalmente del calcañar.

En pocos días ya se estará trotando y en caso de hacerlo acompañado es bueno tratar de hablar algo durante la marcha para percibir si la voz se entre corta con la respiración. Cuando eso deja de ocurrir es que se esta con un progreso efectivo y concreto.

Es imprescindible hacer un “plan de trabajo”, lo que significa programar el itinerario y la distancia a ser recorrida, la que no debe ser excesiva, para que el objetivo pueda cumplirse sin dificultad y así continuar motivado para ir aumentado paulatinamente sin frustraciones.

El descanso necesario para la recuperación tanto física como psicológica es esencial y por ello debe siempre tomarse un período que se puede aprovechar para hacer alguna otra actividad como nadar o andar en bicicleta. Para terminar no olvidar siempre llevar una alimentación adecuada que acompañe los cambios de hábitos y pueda suplir las necesidades y la demanda energética.

Una dieta equilibrada con aumento en el consumo de carbohidratos (proveedores de energía inmediata), gran cantidad de agua o de bebidas que repongan los electrolitos perdidos a causa del sudor. En muy poco tiempo alguien que nunca soñó con correr, estará participando de maratones casi sin darse cuenta.

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